sábado, 12 de junio de 2010

MADRID


Madrid e insurgentes fueron testigos del encuentro que por días, meses y años había imaginado. Un perro no dejaba de ladrar, tratando de concéntrame en la plática, mi cuerpo estaba ahí pero mi mente divagaba sin cesar sólo podía concentrarme en tú rostro esa piel perfectamente blanca y que podría decir de tú sonrisa amo eso dientes amarillos perfectamente simétricos.


Los nervios no me permitían articular nunca pude explicar nada todo fue tan vago y pasajero. Lo que no podre olvidar son esos ojos posados sobre mi rostro prestando toda la atención del mundo sin entender en realidad que estaba diciendo. Soy simple no podía ocultar mis nervios y emoción por que todo lo salpicabas con tú encanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario