sábado, 26 de junio de 2010

NOSTALGIA


Tenía la edad en que la certeza caduca pues yo desde mis escombros supe sin entender de tu viaje anticipado algún día entenderás que habla de ti esta narrativa encandilada, esperando que el tiempo pase rápidamente, tratando de estar ocupada platicando con todos y con nadie. Mientras escucho a Jorge Drexler cada una de sus palabras aumentan mis latidos solo quiero ir y venir para calmar un poco la ansiedad. Claro que lo se lo tengo más que claro los días raros son muchos y los días buenos raros, duro lo que duran los suspiros y aunque no haya una razón y claro que también la melancolía mata con su pluma minuciosa dejo que esa nostalgia me bese la cara seca.
Entro al cuarto, lo cruzo en diagonal con lágrimas hechas de gota de seda haciendo que pese la bruma en la bruma, me encuentro en la soledad del toque de queda se abre la herida y la noche cae por su propio peso. Llena de nostalgia un paso en falso me llevaría a un remolino donde cualquier contra sentido toma sentido y se vuelve dilema para este corazón que hoy solo piensa en la mitad faltante. Antes en aquel otro mundo lejos con la mirada en otros espejos sin darme cuenta un día eche a andar con un entusiasmo infantil, que dura hasta hoy, fui dejando versos detrás renglón a renglón.
He conseguido que el reloj de arena de la pena pare que se despedace y así seguir el rumbo que el tiempo trace hasta tu regreso.

sábado, 12 de junio de 2010

SUEÑO


Anoche soñé contigo nos encontrábamos por casualidad en plena luz del día e ibas con ella agarrados de la mano, pero me viste y ella desapareció, se desvaneció, sólo estábamos nosotros.
Mi sueño nos transporto de inmediato a una habitación sentados frente a frente reprochándonos el por qué nos habíamos alejado y lo mucho que nos habíamos extrañado, me decías que habías cometido muchos errores, que te perdonara. A mí no se olvidaban aquellas palabras las escucho cada vez que pienso en ti “La amo”. Pero al tenerte frente a mí, y ese amor que brotaba de todo tu ser; me hace sentir tranquila, segura de mi misma. Estabas ahí sentado y por mi mente sólo pasaban momento de felicidad a tú lado, por un instante me permití dejar todo atrás darme una nueva oportunidad para seguirte queriendo como lo había hecho en una ocasión.
Me seguía seduciendo tú figura esbelta, tus brazos, tus manos sólo recuerdo que mi corazón no dejaba de latir apresuradamente. Había una cama en esa habitación donde nos acostábamos yo con mi cabeza sobre tu pecho y mis manos rodeando tu torso, escuchando tú corazón, el cual pronunciaba palabras sin cesar.
Me besabas con una tranquilidad infinita por fin nos queríamos como era debido sin querernos todavía.

MADRID


Madrid e insurgentes fueron testigos del encuentro que por días, meses y años había imaginado. Un perro no dejaba de ladrar, tratando de concéntrame en la plática, mi cuerpo estaba ahí pero mi mente divagaba sin cesar sólo podía concentrarme en tú rostro esa piel perfectamente blanca y que podría decir de tú sonrisa amo eso dientes amarillos perfectamente simétricos.


Los nervios no me permitían articular nunca pude explicar nada todo fue tan vago y pasajero. Lo que no podre olvidar son esos ojos posados sobre mi rostro prestando toda la atención del mundo sin entender en realidad que estaba diciendo. Soy simple no podía ocultar mis nervios y emoción por que todo lo salpicabas con tú encanto.