Ella camina de prisa por el pasillo del lado derecho de la estación del tren el reloj marca las 7:00 PM al final del pasillo en la antepenúltima banca de madera barnizada con coderas de herrería color negro, se encuentra él esperando a la chica loca que conoció en la preparatoria seis años atrás compartieron amigos, salón de clases y profesores pero nunca tuvieron la oportunidad de convivir como ahora lo hacen en donde cada encuentro ésta lleno de alegría, risas, lindas palabras, sinceridad, apoyo, comprensión e interes.
Ella no para de reir, los curiosos los miran y sonrien al verlos; como se divierten comiendo dulces en polvo sabor uva que brincan sobre sus muelas, mientras ellos se acercan el uno al oido del otro para escuchar ese extraño pero divertido sonido recorrer cada terminal nerviosa de sus cuerpos. No se hacen esperar las lindas palabras que ambos pronuncian con tal sinceridad que se han vuelto parte fundamental de su vocabulario, a pesar de ser tan comunes se siguen ruborizando al decirse que les agrada el uno del otro.
Ella no se cansa de mirar una y otra vez sus manos y sus hermosos y ojerosos ojos, él tratando de hacerla enojar para poder reir y hacer bromas sobre su loca ideología. Es el espacio en donde cualquier diferencia puede ser resuelta con una pelea de gallos, por supuesto él siempre gana; los curiosos miran la pelea y al final el premio esjo para ambos cuando acarician sus manos.



